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Electricidad

¿Cómo aprendimos a actuar rápido?


La clave para adelantarnos unos cuantos pasos a cualquier emergencia es siempre estar monitoreando lo que sucede en nuestro entorno. Esto lo hemos aprendido a lo largo de nuestros 18 años en el mercado, precisamente porque no queremos tener ninguna sorpresa en la operación.

Sin embargo, el problema de las sorpresas es precisamente ese: que nunca las veremos venir por más que monitoreemos; pero esto nos da un tiempo prudente de reacción. 

Hoy quiero contarles sobre un inconveniente que tuvimos en Navégalo hace algunos días. Este fue un efecto colateral del Covid-19, que no fue precisamente un efecto directo de la pandemia… ¿o sí?

Primero, quiero recordarles que nuestros colaboradores están teletrabajando desde hace ya casi un mes. De hecho, en nuestro edificio y alrededores (en San José, Costa Rica) casi todas las compañías enviaron sus trabajadores a laborar remotamente. 

Debido a este último punto, la demanda de electricidad en nuestro edificio ahora que no hay tantas personas, ha bajado de forma considerable. Es decir, menos personas trabajando, menos personas necesitando electricidad. 

Como nuestros clientes conocen, monitoreamos en todo momento los flujos de corriente eléctrica para asegurar el mayor rendimiento de nuestros sistemas. Un Data Center debe tener muchísimos puntos de control para que funcione de manera óptima. 

Una de nuestras lecturas de rutina arrojó que estábamos recibiendo más electricidad de lo que usualmente recibíamos (cuando el edificio estaba completamente lleno). 

Un voltaje alto puede llevar a dos consecuencias desfavorables: que nuestras UPS (unidades de respaldo de baterías) se vean afectadas; o que los aires acondicionados se dañen como parte de la sobrecarga. 

Tan pronto nuestro equipo lo detectó, hicimos la llamada al proveedor de electricidad del edificio (la Compañía Nacional de Fuerza y Luz), una compañía pública que actuó inmediatamente e hizo las mediciones correspondientes. El resultado no fue una sorpresa, estábamos recibiendo una corriente eléctrica anormal, pero para poder regularla necesitábamos permisos de una autoridad superior. 

Luego de una rápida acción de las autoridades, la Junta Directiva del edificio y de Navégalo; conseguimos regular el voltaje y proteger nuestros equipos. Fue necesaria una coordinación casi perfecta entre todos, para afectar en lo más mínimo a la operación nuestra y del resto de inquilinos. Agradecemos mucho el esfuerzo por literalmente mover cielo y tierra por apoyarnos.

Les cuento sobre esta emergencia que tuvimos porque debemos rescatar dos cosas de gran relevancia.

La primera es que el monitoreo constante es una base de la operación de Navégalo. Como les dije al principio, esto es necesario para tener tiempo de reaccionar, proteger nuestros equipos y evitar pérdidas económicas importantes. 

La segunda es que nuestros clientes actuales y futuros pueden tener total seguridad de que sus datos y sus equipos están en manos de expertos. Lo mejor de todo es que nunca hubo afectación y la operación siguió con normalidad. 

Finalizo diciéndoles que el monitoreo constante no va a parar. Lo que nos ha hecho crecer y mantenernos como una empresa líder es la innovación y la proactividad, que está en nuestro ADN experto. 

En esta coyuntura deseamos proteger a nuestros colaboradores, nuestros clientes, nuestro negocio y nuestros vecinos. Quédense en casa hasta donde se pueda, que vamos para adelante entre todos.

Tyson Ennis, MBA.
CEO
Navégalo

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