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El Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (AyA) calcula que, de mantenerse la situación financiera actual, acumularía un déficit de ₡15 mil millones para final de año.

Así lo indicó Manuel Salas, gerente general de la institución, en una entrevista con AmeliaRueda.com este 23 de abril, en la que explicó que tanto la sequía como el COVID-19 han golpeado las finanzas de la entidad.

«Si se mantienen estas proyecciones y se mantiene el impacto en los ingresos, nosotros podríamos estar eventualmente (a final de año) con un hueco en los ingresos del orden de los ₡15 mil millones», explicó alto funcionario.

Actualmente, los ingresos mensuales del AyA se han reducido en un 15% debido a la sequía y la emergencia del COVID-19. «Esta es una suma importante y afecta fuertemente las finanzas de la institución», aseguró.

El gerente del AyA incluso afirmó que la entidad está compartiendo datos de sus finanzas con asesores del Banco Mundial, quienes dan asesoría técnica para mitigar los impactos de la crisis y ayudan a realizar monitoreos mes a mes.

«Nosotros le llevamos un monitoreo casi que diario, con el fin de determinar el impacto en las finanzas. Pero sí va a haber un impacto, de eso no hay ninguna duda. Ahora, esto evoluciona día a día», señaló Salas.

Aún así, el gerente de la institución aseguró que el servicio no se vería afectado por la situación financiera y que, más bien, el AyA buscará invertir en proyectos como el de reducción de agua no contabilizada, el cual aportaría ingresos adicionales.

Impactos de la emergencia

La emergencia del COVID-19 y la sequía han afectado las finanzas de Acueductos y Alcantarillados, según explicó Salas. La primera porque aumenta la morosidad y la segunda porque les impide vender suficiente agua como para suplir la demanda y los obliga a gastar en proyectos de emergencia.

«Tenemos, lógicamente, un pico en todo lo que tiene que ver con reconexiones porque estamos reconectando gente que estaba bajo condiciones de morosidad y esos servicios no estaban conectados», dijo el gerente.

Desde el 22 de marzo, Casa Presidencial ordenó al AyA y a otros proveedores de agua no cortar el servicio a clientes morosos, por un lapso de tres meses mientras pasa la emergencia del COVID-19.

Según Salas, esto ha afectado las finanzas de la institución, pero tampoco ha sido un impacto tan importante. «Sí ha habido un incremento, pero no ha sido espectacular. No se puede decir que es una avalancha», dijo.

El AyA ha reconectado a 1.266 personas hasta el 21 de abril, según datos oficiales de la institución. Esto es una cantidad pequeña comparada a sus más de dos millones de clientes. Aún así, el gerente aseguró que una buena parte del dinero aplazado en moratorias al pago de agua nunca se va a recuperar.

«Es un hecho que no vamos a recuperar todos esos dineros. (…) Habría que ver en qué momento va a ser posible volver a cortar el agua. Esa va a ser la palanca más fuerte. Si ese tema se atrasa en el tiempo, va a haber un aumento (en el impacto)», explicó.

Inversión adicional

A pesar del estrés financiero, Salas aseguró que no habrá ninguna disminución del servicio, sino que, más bien, la institución apostará por aumentar la inversión y generar más ingresos.

«Estamos más bien acelerando los programas de inversión porque nos mejora la cobertura, nos mejora la disponibilidad del servicio. El AyA, lejos de detener la inversión, la está acelerando», señaló el gerente.

Uno de estos proyectos es el Reducción de Agua No Contabilizada, por ejemplo, el cual buscaría disminuir las tomas ilegales así como el desperdicio de agua. Según la Autoridad Reguladora de los Servicios Públicos (Aresep), el 51% del agua producida en Costa Rica no se contabiliza, lo cual le cuesta al Acueductos y Alcantarillados ¢100 mil millones anuales..

Desde el 2015, el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) aprobó $130 millones de financiamiento para este proyecto. No obstante, hasta ahora no se ha comenzado a implementar.

«Tenemos dentro de nuestros programas de inversión, proyectos como el de reducción de agua no contabilizada, que ya estaba en camino. Estamos tomando acciones para acelerar este programa porque tiene incidencia directa en los ingresos», dijo Salas.

Adicionalmente, la institución estaría impulsando otros cinco proyectos con el Banco Interamericano para el Desarrollo (BID). «Estamos metiéndole el pie al acelerador. Para el día después queremos que el suministro de agua sea un apoyo y no un obstáculo», añadió.

Fuente: Amelia Rueda